Llevaba varios años con mi famoso sueño de la bicicleta con las ruedas desinfladas (cuando no pinchadas); sueño interpretado por mi hasta la saciedad, a la manera junguiana (sueño mencionado en este blog, no recuerdo en cual entrada, y me da flojera buscarlo).
Esta noche he vuelto a soñar con la bicicleta pero, en un momento dado, me he dicho: espera, güey, "para el sueño"; ¿y por qué no le cambio las ruedas de una vez?
Pues bien; las quito y coloco dos hermosas ruedas nuevas, de un caucho negro resplandeciente, que me estaban "esperando" en un gancho creado de la nada. Y empiezo a pedalear con mi bicicleta como nueva, "amortiguado" y cómodo. Por fin! un segundo aire...Es aquello de: "cambia papá!" (y click de dedos; no hace falta mucho más; y es que todo es más simple de lo que creemos).
Gracias a los pocos lectores que hayan seguido alguno de mis posts.
¡Cambia papá! Vámonos a otra cosa (y probablemente más seria).