miércoles

Reconciliar "las dos mitades"...

 Pequeño inicio de tarea. Imaginación activa.

El maestro C.G. Jung nos dice que, en el proceso de Individuación es necesario llegar a la reconciliación/equilibrio de nuestras dos mitades. masculina y femenina.
Este trabajo nos puede durar toda una vida; o quizá varias. Es una opera prima y una opera magna, al mismo tiempo.
A los interesados en este tema, a parte de revisar toda la obra de Jung, les remito al libro "Encuentros con el alma", de Barbara Hannah.
 
Introspección, análisis y el necesario "dejarse ir"...

 Trato de hallar respuestas, en la mitad avanzada de mi vida. Me coloco relajadamente en un sillón y pongo los pies sobre una mesa. No necesito de ningún preámbulo adicional (me he pasado más de media vida buscando preámbulos rituales que -por fin- entendí que no sirven para nada (pero, para entender esto, era necesario pasar por esos exasperantes años de ritual, precisamente para entender que, finalmente, no sirven para nada).
 Me dejo llevar, cerrando los ojos, y aparece la figura del psiquiatra suizo, sentado cómodamente en un sillón, con una manta a cuadros negra y roja, que le cubre las piernas. Está fumándose una pipa, con actitud relajada y hasta beatífica. 
Le pregunto si, para comodidad propia, podemos entablar una conversación de manera telepática, como para no gastar energía en la elaboración de contenidos mentales. Me dice que sí. Empiezo. Obviamente, no voy a relatar nada del intercambio energético/telepático, pues es innecesario tal gasto de energía.
De esta manera, puedo "desgranar" los elementos que considero claves en esta sesión, sin cansarme ni cansar a nadie que potencialmente pueda dar con este artículo.
 Veo que, extrañamente, aparece la figura de mi abuelo paterno en la visión. Se sienta al lado de Jung y le susurra algo al oído; algo como: vamos a ver si es capaz este "güey" de abrirse y decir lo que esconde realmente...
 En este momento, la caja torácica de CG Jung se abre y, después de un ramo de flores inmenso, surge la figura de un corazón rojo grandísimo, un corazón animado; un corazón simbólico y no anatómico. Este corazón se hace cada vez más grande hasta sobrepasarme y cubrirme enteramente (se podría decir que mi cuerpo entra adentro de él). 
 Inmediatamente (si no, simultáneamente), aparecen mis dos mitades: la masculina y la femenina. Mi mitad masculina es la habitual, mientras que mi mitad femenina es la ocasional. Mi mitad masculina aparece con barba de pocos días y me reconozco totalmente. Mi parte femenina aparece maquillada, con una peluca rubia que me favorece mucho, y con un outfit de color marrón y negro, con pantalones ajustados atigrados. Mis dos mitades se funden en un abrazo transparente, que no puede ser físico, porque ambas mitades "no existen" físicamente para darse como tales. Lo único "existente" y que persiste, es el corazón rojo inmenso que trasciende -y sobrepasa- todo "el acto de la visión"... 

 El "trabajo" continúa...



lunes

La "bicicleta"...(casi a modo de cierre de este blog).



Llevaba varios años con mi famoso sueño de la bicicleta con las ruedas desinfladas (cuando no pinchadas); sueño interpretado por mi hasta la saciedad, a la manera junguiana (sueño mencionado en este blog, no recuerdo en cual entrada, y me da flojera buscarlo).
 Esta noche he vuelto a soñar con la bicicleta pero, en un momento dado, me he dicho:   espera, güey, "para el sueño"; ¿y por qué no le cambio las ruedas de una vez? 
 Pues bien; las quito y coloco dos hermosas ruedas nuevas, de un caucho negro resplandeciente, que me estaban "esperando" en un gancho creado de la nada. Y empiezo a pedalear con mi bicicleta como nueva, "amortiguado" y cómodo. Por fin! un segundo aire...Es aquello de: "cambia papá!" (y click de dedos; no hace falta mucho más; y es que todo es más simple de lo que creemos).

 Gracias a los pocos lectores que hayan seguido alguno de mis posts.
 ¡Cambia papá! Vámonos a otra cosa (y probablemente más seria). 
                        


 

miércoles

Des-conexión y re-conexión...

 Dados los tiempos convulsos y "sinárquicos" por los que estamos "necesariamente" transitando, es urgente que desconectemos de este sistema de creencias.
 Un simple intento de cambio de ideas o de costumbres, no servirá de mucho ya que la fuerza a nivel de programación mental al que estamos sometidos es colosal y prácticamente insuperable.
 La necesaria "desconexión" nos llevará indefectiblemente y como consecuencia necesaria, a una "reconexión" con nosotros mismos; con nuestro poder ancestral que estaba suprimido o encadenado; olvidado. 
Como seres, nos encontramos "disgregados"; esto es, no estamos enteros, sino perdidos y separados en "partecitas" que caminan sin rumbo y sin dirección. Debemos re-encontrarnos y esto no es nada fácil: tal es la potencia del programa mental al que estamos sometidos.
 Me gustaría ser breve en este artículo, para no cansar con lecturas ni gastar energías en vano (quien quiera y precise información más extensa, estoy a su disposición de manera privada si escriben a mi correo).
 
 En necesaria soledad, intenten a su manera "pedir desconexión total" y, automáticamente ocurrirá una "re-conexión" con su Ser auténtico. Quedarán "lavados y desinfectados" del sistema mental programador. Es difícil expresarlo con palabras, simplemente "sientan" el proceso. Obviamente, ocurrirán cosas; cada quien tiene sus tiempos y pausas.
 Estos cambios puede que no sucedan de manera agradable al principio, pero luego sentirán una liberación gradual de ese "sistema". 
 Repito: dadas las circunstancias actuales, creo que esta es la única manera de recobrar nuestra integridad en salud mental y física; todo lo demás, me temo que son sucedáneos...
 


 

sábado

Llevar "una casa a cuestas"...



Cuando los sueños son claros, diáfanos y persistentes en su mensaje, ameritan interpretación que ayude a "soltar lastre" y a "Ver claro" (el "Ver" shamánico, al que me refiero tantas veces, el que ayuda a comprender y entender los "fantasmas" que todavía llevamos pegados, para soltarlos y dejarlos atrás).

 Sueño que voy por un camino estrecho; no se me hace peligroso pero no es cómodo de atravesar. Voy conduciendo mi coche y llevo amarrada una autocaravana (es curioso; nunca me han gustado las autocaravanas y, sin embargo, llevo una "pegada" atrás). En el transcurso del sueño, entiendo que la llevo para entregarla a alguien; o sea, la autocaravana no es mía. Llevo, por así decirlo, un "encargo" no propio; algo que tengo que hacer. La autocaravana está llena de cosas: no me acuerdo si son muebles u otros artefactos, pero me queda claro que no está vacía...En un momento dado del trayecto, paso por una curva y la autocaravana se "despega" y se cae por el arcén (no es un precipicio como tal; digamos que se cae de manera ladeada pero suave). Yo me siento como observador de todo el "accidente" pero no me pasa nada; es como si estuviera viendo/me desde afuera...

 Interpretación (no es necesario molestar/invocar al maestro Jung, esta vez...)
  La autocaravana no es mía. Está. además, llena de "cosas" ajenas. La autocaravan es como la casa de uno; con sus "cosas" adentro: vivencias -que a menudo son lastres vividos-, recuerdos de todo tipo que sería ocioso mencionar. Todo este bagaje está adentro de la "casa rodante". Una autocasa que, finalmente -y para mi mayor fortuna- se "despega" y se cae...
 La pregunta a hacerse es: ¿Por qué llevo un "bagaje" completo que pertenece a otra persona? Si soy fiel a la sensación de mi sueño, puedo decir que "me siento obligado a entregar la autocaravana a alguien que no recuerdo", y por una especie de mandato propio para hacerle un favor a una amiga. 
 Estos mandatos autoimpuestos no son más que deberes que no existen: tú tienes que ser tu propio deber, y no te "debes" a nadie más, ni mucho menos "debes" soportar y "entregar" a otros una carga de vida que no te pertenece; que no es tuya.
 ¿Qué cojones estoy haciendo? ¿Transportando qué? Hazlo tú por ti misma; es tu "autocaravana" (símil de tu Vida). 
 
 Los que no hemos sido ayudados ni "vistos" por nuestra familia en nuestra infancia, creemos que haciéndonos cargo de la "vida" de los demás, resolveremos nuestros problemas emotivo/carenciales. De alguna manera, con estas actitudes "altruistas", compensamos la falta de atención y de afecto sufrido. 
 Por fortuna, al final del sueño, la autocaravana se "despega" o se "desancla" de mi coche (que es un símil de mi Consciencia/Vida) y se cae de manera natural, sin traumas y por su propio peso.
 Sí; no me piden que lleve una autocasa, soy yo el que me ofrezco -como deber absoluto- a llevarla. Nadie me obliga (sensación clara del sueño) pero me siento obligado. Al final -ya digo-, la "casa ajena" se desamarra y se cae. 
 Me viene a la memoria, en este momento que concluyo este escrito, la frase bíblica: que cada cual lleve su cruz -o algo así, no lo recuerdo bien-).
 No creo que sea necesario concluir con moralejas. El significado es bastante obvio. El camino es empedrado y lo vamos allanando a base de "soltar fantasmas"/acciones que no nos pertenecen...
 No le "debemos" nada a nadie, más que a nosotros mismos. 
                              

 




lunes

Pedir "permiso"...

Somos plenamente adultos y todavía nos vemos obligados a "pedir permiso". Pedimos permiso a nuestros familiares casi por todo lo que hacemos; por todo aquello que queremos "emprender" por nosotros mismos (tal es nuestro sentido de pertenencia al clan; tal es el miedo que nos negamos a reconocer por ejercer nuestra individualidad). 
 En el fondo, seguimos siendo niños que precisan del consentimiento de los padres para actuar. Y si los padres ya no están, seguimos pidiendo permiso a cualquier persona o "figura externa" -a la que reconocemos cierta "autoridad"- que se asemeje a nuestros progenitores. Actuando de esta forma, nos sabemos faltos del poder necesario que deberíamos tener como adultos para emprender nuestras decisiones: simplemente "no podemos" actuar sin un permiso externo; nos hemos quedado niños.

 Las normas de nuestro árbol genealógico se basan en estos "permisos concedidos" (a veces, no concedidos) a las generaciones posteriores (de bisabuelos a hijos) para así conformar un sistema de autoridad férrea: si no pides permiso eres una oveja negra, no eres digno de nuestra familia, te comportas "fuera de la norma paterna" o, simplemente, eres un mal hijo y un mal ejemplo.
 Todas estas frases las tenemos grabadas en nuestro inconsciente, aunque no queramos reconocerlo, y surgen espontáneamente (como si fueran una espoleta sacada de una bomba) cuando intentamos hacer algo "por nuestra cuenta y riesgo". Y de esta manera, nos bloqueamos y nos censuramos a nosotros mismos.
 Una marca genuina de "madurez" es dejar de pedir permisos. Si nos damos cuenta de nuestros actos y de nuestra "necesidad" de estos permisos ancestrales, ya estamos en el necesario camino del cambio/mutación, aunque todavía no actuemos libremente, y sin "necesitar" las opiniones y permisos ajenos (que son una metáfora del permiso paterno o materno, como dije antes). 

 El "niño" pide permiso; el "adulto" ya no...Actuemos sin miedo (que paraliza) y nos daremos cuenta que somos perfectamente libres para hacerlo. La paradoja es que, probablemente, a los demás les dará igual cómo actuemos o lo que decidamos hacer. 
Convirtámonos en adultos de una vez (por lo menos, hablo por mi mismo, ya que todavía pedí ciertos "permisos" para hacer algo que me apetecía hacer). El trabajo es duro y tenemos que ser compasivos con nosotros mismos y aceptar que estamos "mutando" poco a poco...
                    

jueves

A raíz de un sueño. No ser "apto" para la vida...



Sueño que estoy en un edificio "burocrático"; de los que me aburren estrepitosamente y me otorgan algunos puntos de angustia.
Me siento forzado u obligado a cumplir con algo que me imponen. Siempre la misma monserga. No nos podemos librar de la "norma" impuesta por incapaces adultos ( o por adultos incapaces, que viene a ser lo mismo; o por la "policía" que -sin ser policía-, nos aturde con sus "pasos obligados" para los ciudadanos/rebaño).
 Hago corto el sueño, para no cansar: Me piden, en una planta del edificio, toda mi documentación personal. Entrego todo y me quedo sin nada que me identifique "para ellos": credenciales, permisos, documento de identidad, pasaporte y demás permisos de los que no me acuerdo. Observo que me quedo "solo", como desnudo, sin ninguna prueba que acredite "quien soy en la vida" (esto es una sensación personal que tengo en aquel momento). 
 En ese ínterin, suceden cosas de las que me he olvidado. Finalmente, me observo en la última planta del edificio -la más alta- donde el que parece ser el "médico jefe" me devuelve toda mi documentación personal. Nos observamos mutuamente y yo le supongo que ya está al tanto de "quien soy"; le creo informado de todo mi currículum vitae. 
 Sigo observando al hombre, y le escucho parco en palabras, frío -extremadamente frío, como insensible a todo-. Sin alargarse en ninguna charla, me da un "diagnóstico" (de hecho, no recuerdo el por qué estaba yo en aquel edificio -que para nada parecía sanitario, sino más bien "administrativo", o policial. No recuerdo -en el sueño- haber pedido ninguna cita médica para nada). 
 Me dice aquel doctor/policía jefe: " Usted no es apto para la vida" (así, en general). Además, tampoco puede usted conducir ningún vehículo" (como si esto segundo no estuviera englobado en la primera afirmación -absurdo-...)
 En resumen: "me anulan vivencialmente"; me sentencian a no sé qué...No me matan, pero me "separan de la vida" (de su modelo de vida "normal"). No recuerdo casi nada más. 

 Al día siguiente -ya fuera del sueño-, pienso que la experiencia onírica ha sido una bendición personal, pues me otorgan una suerte de sentencia absoluta por la que no formo parte "de la vida de ellos". Esa "vida de ellos" es la vida que está escrita en las credenciales personales que cada uno tenemos -y siempre escrita y apostillada por otros; nunca pedida a título personal como necesaria (¿necesaria para demostrar qué?) Pues precisamente por eso, porque no tengo que demostrar nada a nadie, es por lo que me declaran "no apto para la vida". 
  El individuo que no resulta "apto" para la vida, es aquel que es creativo, anti-normativo y -lo que les asusta más-, imprevisible. "Ellos" -los que mandan- no pueden tolerar la "imprevisibilidad" porque los fulmina directamente; porque aniquila su sistema de creencias y rituales (porque de eso se alimentan). La imprevisibilidad es el antídoto/kriptonita contra "ellos". Por eso quieren tenerlo todo controlado y que cada ciudadano/rebaño posea sus "credenciales vigentes". En el sueño, yo poseía mis credenciales y me las piden. ¿Por qué -a pesar de ello- me declara el médico jefe "no apto"? Porque, a pesar de estar documentado "debidamente", ellos saben quien forma parte del rebaño y quien está fuera del mismo. Probablemente ocurrió -en su momento- un "fallo del sistema" y se me incluyó entre los "legales" ( y eso, tras valoración, el médico/jefe/policía lo supo inmediatamente...)






Mundo programado...


Los "inputs" exteriores avasallan; no te dan respiro y te fuerzan a que te olvides de mirarte en tu interior. Simplemente no tienes tiempo y, cuando lo buscas, estás demasiado cansado para soltarte y dejarte ir...estupenda paradoja.
Vivir en una sociedad enferma como la nuestra nos impide lograr una estabilidad profunda. El hecho de formar parte de una familia ya es un estorbo, muchas veces (hablo para los pocos que puedan compartir estos pensamientos, que intuyo que no son demasiados).

Ya digo que "lo exterior" a nosotros no ayuda: la televisión -quien todavía la tenga-, la prensa -quien todavía la lea- y el internet y su constante publicidad manifiesta y subliminal -que las dos formas están estudiadas y sirven a un mismo propósito- te apartan de la necesaria "re-conexión".
Hoy precisamente, me dio por rememorar la película "El show de Truman", pensando en esta avalancha mediática insoportablemente controladora. La vi de nuevo, después de muchos años, y la vi diferente; quizá con sus mensajes más claros.

Nuestra vida es una vida "programanda"(me equivoqué y escribí "progra-manda", en lugar de "programada"; curioso como actúa el subconsciente para hacernos ver en dónde estamos metidos, lo que estamos haciendo y quien nos dirige y "manda". Por eso decía que, el "oficio" de este mundo con sus sicarios mediáticos, quieren a toda costa impedirnos que regresemos a nosotros mismos, pues saben que el peligro radica ahí: si nos "conectamos" nos "olvidamos" poco a poco del entramado exterior y le quitamos fuerza. Y "el programa general" vive de nosotros, por eso su actuación es fulminante.
De nosotros depende cambiar el sentido de esta trama. Un simple gesto hacia nuestro interior, un simple momento de silencio, indicará la pérdida gradual de poder de todo el "sistema". Y es que -como Truman-, vivimos dentro de una tela de araña que nos ha confundido y no nos podemos imaginar que exista otra realidad afuera de este "programa mental" que nos han impuesto. Tenemos que abrir la puerta de salida -como hace el propio Truman al final de la película- y exclamar que "la función ha terminado". Automáticamente veremos como el "programador" claudica y se viene abajo, reconociendo su fracaso final...



martes

Bloqueo y "Sombra"...



Que hable el "desconocido"; que hable "la sombra":  el verbo tiene que hacerse carne.


Sesión "imaginada" con CG Jung.

Me habla simbólicamente -lo que me jode mucho-, pero quizá, en el lenguaje simbólico está la comprensión más adecuada y decidida. La explicación simbológica/alquímica "trasciende" lo puramente dual y humano; ayuda a despolarizar la mente y a "prescindir" de lo burdo, a saber: el limitado cuerpomente.
También ayuda a ver la supuesta experiencia traumática como algo "que se queda pequeño" y que, en sí, no tiene la importancia que le otorgamos (nos creemos que somos "algo" y no somos nada "que importe a nadie". Nos creemos demasiado "grandes", y cometemos ese error de soberbia que nos hace daño y nos trauma).

Interpretación:

CG Jung se quita la manta de sus rodillas y muestra un falo descomunal que va agigantándose y, en un momento dado, expulsa violentamente el semen, que se convierte en polvo brillante y blanco; casi angelical, diría...algo desprovisto de toda "carnalidad" y banalidad. Luego, de su boca, surgen varios huevos de gallina, grandes y blancos, que son expulsados con cierta dificultad, pero que, una vez afuera, se rompen y salen pájaros de color blanco plateado, con alas largas y cadenciosas, semejando "aves del paraíso"... Salen varios huevos de su boca, como si de una especie de "parto" se tratara. Las aves se confunden entre sí y se mezclan entre ellas, formando caduceos y símbolos de ADN curvos, fusionándose...

El bloqueo/trauma se hace "expresión", se "volatiliza" y surge de su "empacado". Así, de esta manera, se "disuelve" lo que preocupaba o atormentaba. No queda el problema, no queda su significado "obligado", no queda el miedo ni el prejuicio; no queda nada...El concepto, la causa, el objeto y el objetivo, la presunción, la angustia final, la expectativa...todo ese "lodo mental" se esfuma y se desvanece.

Entonces: ¿Dónde está el problema? Probablemente, en nuestra consciencia dual y limitada. Mientras mantengamos esa consciencia, seguirán surgiendo "huevos" de nuestras bocas ( y hasta semen celestial de nuestros falos exagerados por un tema "sexual" cada vez más borroso y equívoco...)

La sensación de Amor que queda es el único "remanente" lógico; y surge de manera espontánea, sin buscarlo; como un resultado de una ecuación compleja que llega a pura simplicidad. No cabe nada más. Nos fusionamos y nos disolvemos en el puro gozo...¿Qué queda? La "nada" plena.

Sólo me cabe decir gracias...






sábado

Coherencia emocional...



Veo -hace poco- que se habla de la coherencia cardíaca. Encuentro interesante este enfoque, aunque sin meterme muy profundamente en este tema. Las bases simples que proponen son eso; simples, como tienen que ser. Ponen el acento -grosso modo- en la "expiración" -que dicen tiene que ser un poco más larga que la "inspiración". 
Pienso, en relación a este tema "médico-integrativo-, en algo tan distante y heterodoxo como es la llamada "recapitulación chamánica". ¿Por qué lo digo? Porque enfatiza mucho la "expiración" también.

"Expirar" para ser el arma necesaria para logar "desprendimiento" y relajación; y quizá la relajación nos pueda llevar a un cierto "desprendimiento".
 Si estás relajado estás en el punto óptimo para "soltar/desprender" lo que sea necesario y que tu ya sepas que no te hace falta ni que te ata (normalmente serán situaciones pasadas que tenemos "enquistadas" en el inconsciente y que nos dificultan nuestra libre "presencia" y libertad para ser y actuar).
 Por eso no me es extraño emparejar un tema médico integrativo con una práctica plenamente esotérica. El error que cometen muchos es mantener separados ciertos campos y así evitar que se unan lo científico normativo con lo esotérico. Actuando de esta manera, nos perdemos lo enriquecedor de cada creencia.
En la recapitulación chamánica una situación personal "se expira" -físicamente- y se saca de nuestra historia personal para que no nos siga limitando (hay bastante documentación a este respecto; yo simplemente hago un esbozo).

 Hago también, un juego de palabras: coherencia puede significar co (de compartido) y herencia (legado que se nos transmite). Participamos de una "co-herencia" que se nos impone a través de nuestro árbol genealógico, de nuestros ancestros. Vemos aquí que -consciente e inconscientemente- se nos limita nuestra personalidad propia para mantenernos -bajo mandato emocional- dentro del clan familiar, y así seguir sus dictados.
 Para liberarnos de ellos, debemos -precisamente- "relajar y expirar" los mandatos que no nos pertenecen; los legados que nos han sido impuestos a través de un "legado" que la mayoría de las veces es "tóxico".
La palabra "expiración" se parece a "expiación" (perdonar o perdonar-se uno mismo; quedarse libre de mandatos limitantes transmitidos por el clan). 
 Lo deseable es dejar de estar "fraccionados" y lograr el "equilibrio limpio", "expirándolo" todo...

 





 

 

domingo

De la propia "desnudez"; la pérdida de referencias...



El tiempo lineal pasa; se sucede. Mejor escribir sin pensar, sin armar ni hilvanar nada pensando "a posteriori" (que luego no hago nada...)
 He tenido sueños repetitivos en los que me veo caminando desnudo. Me detenía ante una casa de vecinos oscura, lóbrega, con un pasillo largo e insulso. Al fondo, se distinguía una figura humana, creo que de una mujer. No me acuerdo de cual era mi cometido; olvidé casi todo. Estoy con el torso desnudo, parado en frente de la puerta de esa casa; no sé qué quiero; me olvidé -ya digo-.
 Probablemente no tenga ya nada que esconder, mientras que los otros siguen "a oscuras" y con sus malditas y atávicas precauciones de siempre.
 El tiempo pasa y uno está cada vez más "desnudo" ante el devenir. Lo que quede por "devenir" ya me va importando poco; poquísimo...Pensándolo friamente, estoy contento de encontrarme "desnudo" en varios sueños semejantes. Me muestro tal como soy, sin vergüenza (sinvergüenza!) y no puedo entender -en mis sueños- cómo los demás se muestran "vestidos" y "a oscuras". En "mi" realidad, es otra cosa; ahí sí capto y sigo entendiendo. Lo que piensen de mi, ya no me importa.

Me observo en otros sueños, con casi total ausencia de "discriminación normativa" (palabreja que me acaba de surgir). A veces, se juntan mi propia desnudez y la total falta discriminativa, lo cual ya es el súmum del abandono extravagante de referentes...
 En algunos de estos sueños, no puedo distinguir entre conceptos, normas escritas o referencias. Si hay alguna norma "fijada" no la entiendo; no sé interpretarla. Por no poder entenderla, no la concibo ni la hago mía. Estoy en una comprensión muy fuera de la "realidad imperante", pudiendo parecer que provengo de otro planeta. Todo esto me sucede en sueños. El problema es que, en mi realidad de vigilia, tiendo a actuar de la misma manera y, evidentemente, se crea conflicto.
 Vivimos todavía en un mundo polarizado y el que se aparta de esta "norma" está "fuera de juego". Y es que, para mi, probablemente ya se acabó el "Juego". Lo único que "espero" de esta sociedad (con minúsculas) es que no me metan "adentro". Por si acaso, ya planeo mi "alejamiento anónimo"...