domingo

Sueño repetitivo: "espacios vitales"...

 No escapemos de nuestros sueños que se repiten. La repetición es una señal de que tenemos que prestar atención a lo soñado.

Me encuentro en una cancha de tenis (yo practiqué este deporte durante años). Me veo usando una raqueta vieja de madera, descatalogada y anacrónica. Me dan unas pelotas que no son tales, sino mandarinas blandas o -en otro sueño análogo- pelotitas chiquitas de colores, que no son aptas para el juego.
Observo que la cancha, lejos de ser una pista abierta y grande, está llena de artefactos que impiden el juego y, a su vez, que me impiden moverme normalmente e incluso pegarle a la pelota -precisamente por falta de espacio-. No puedo alargar los brazos tampoco, me resulta imposible por la molestia de tantas cosas adentro de la cancha, sobre todo muebles de madera colocados absurdamente para imposibilitar el juego y la extensión de mi propio cuerpo físico. 
 Todo me parece absurdo. Me enojo mucho e intento apartar los muebles para poder tener "cancha abierta y libre" para moverme! (sin querer, ya descifré un posible significado del sueño. Así son las cosas cuando nos "abrimos" a la interpretación sin miedo al error; pues no hay errores posibles, sino múltiples interpretaciones que nos sirven mucho y que pueden "des-hacer" incluso alguna neurosis formada gracias a esta compulsiva repetición onírica).
 Observo también que mis contrincantes son personas que parecen "acomodarse" a la situación; es más, la encentran como normal y no les molesta en absoluto. Esa puede ser otra de las claves interpretativas: él -el otro- se siente bien, no tiene ningún problema -digamos- de "espacio", y por más muebles que estén colocados adentro de la cancha. 
El "estorbado". el enojado e incluso el angustiado, soy yo y no el otro. El otro está bien, no tiene problema alguno, acepta "el mobiliario" que a mi me estorba. El otro se expresa a su manera pero yo no puedo. En mi caso, necesito urgentemente más "espacio vital" para expresar y extender mi físico. Queda claro -a través de repeticiones del mismo sueño- que no lo consigo.
 Traslademos el sueño -el inconsciente- a mi vida consciente: Sigo necesitando "espacio vital" para expresarme normalmente. Sabiendo esto, simplemente llevando este mensaje interpretado a mi consciente cotidiano y "vigílico", pudiera ser que se "cancelara" la neurosis de años y, de este modo, que el mismo sueño dejara de repetirse, se suavizara con otros mensajes o bien que desapareciera por completo.

Consulta -siempre imaginada- con C.G.Jung:

La cancha de tenis, era un espacio crucial en tu vida adolescente, digamos, sin rubor, en tu vida "anterior", porque eres consciente de que has cambiado de vida (y de hábitos), pero hay una parte de ti que se resiste a ese cambio. Muy probablemente, fruto de tu propia interpretación -que no de la mía-, experimentarás la "cancelación"  del sueño o bien, - si se repitiera el mismo-, un posible cambio en sus elementos.
 La cancha de tenis puede también significar tu vida entera con sus desplazamientos, sus idas y venidas, representando un trayecto vital lleno de obstáculos que dificultan la "movilidad" física y la libre expresión corporal y también mental. No eres tú mismo, no ejerces de "ti" porque están los obstáculos (los muebles, en el sueño) que te lo impiden. Tan simple como apartarlos con la mano -como en el sueño- y se logra el espacio vital para la expresión. 
No es un sueño banal puesto que ha favorecido el desarrollo de una neurosis. La toma de consciencia de ello podría llevar a un desbloqueo y un mejoramiento vital a todos los niveles.
 Cabrían hacer más trabajo con elementos no analizados, tales como las pelotas "inadecuadas" para el juego o las raquetas viejas usadas en el mismo. De todos modos, grosso modo, pudieran asimilarse también con dificultades de adaptación a tu propio nivel de "ser"; un nivel nuevo que no se acepta del todo, todavía...

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Nota. leo, por casualidad, en un libro del maestro Katsumi Mamine (q.e.p.d.), unas palabras: estrechamiento vital, referido al conflicto entre el consciente y el subconsciente, y a la no aceptación de la integración entre ambos campos mentales. 

 Gracias!
                                        







martes

El gran ´problema`...

(Rescatado -y luego desglosado- de mi bloc de notas del teléfono).

 El gran problema es no hacer lo que quieres hacer porque sabes que los demás no lo hacen ni locos; y eso traumatiza. La gran palabra es: Atreverse.

 El ´atrevimiento` es ser consciente de tu propia naturaleza; es ser consciente de quien eres.  La prohibición de ser quienes somos verdaderamente: "no puedo hacer esto" porque no es "acorde" a las "normas", no es un comportamiento "normal";  mejor aparento ser como ellos, mejor que me vean que soy "normativo" como todos los demás...
 La vida que muchos hemos llevado ha estado  marcada por un "pushing" constante, por un caminar y actuar de acuerdo con una presión que atenazaba. El clan familiar, los ancestros, una vez más; sus dictámenes cuasi religiosos sobre lo que está bien y lo que está mal, las constantes ponderaciones y opiniones "doctas" de algunos miembros del clan que se sienten empoderados por no sé qué autoridad divina para encaminarnos por un sendero que, en todo caso, es acorde con sus propias vidas dependientes y carentes de creatividad y autonomía, pero no con las nuestras. 
 Romper con este " pushing" es tan sencillo como reconocerlo y sentirlo; no evadirlo. A muchos nos ha marcado la vida. Los que ya tenemos bastantes años lo llevamos en registros de memorias atascadas, encriptadas en nuestra psique. Si hemos llegado hasta aquí, es que reconocemos las neurosis que nos ha "proporcionado" esta situación. 
 El punto a seguir tiene que ser el de la no tolerancia, pero acompañado por la compasión hacia nosotros mismos. 
La compasión rompe la tolerancia. Cuando esto sucede, surge inevitablemente la creatividad propia que nos lleva al "atrevimiento" de indagar quienes somos realmente y cual ha sido el "yo" que han bloqueado, castrado, cercenado y manipulado. Cuando llegamos a este reconocimiento puede ser que nos apiademos de nosotros mismos y nos demos cuenta del tiempo que hemos perdido intentando "confortar" a quienes nos han querido moldear a su gusto y necesidad. Es parte de la vida. Como decía un amigo mío, hace mucho tiempo: "cuando ya has reconocido el "chantaje ancestral", es el momento de coger el teléfono y empezar a despedirse de muchos. El tiempo hará el resto del trabajo...