lunes

La "bicicleta"...(casi a modo de cierre de este blog).



Llevaba varios años con mi famoso sueño de la bicicleta con las ruedas desinfladas (cuando no pinchadas); sueño interpretado por mi hasta la saciedad, a la manera junguiana (sueño mencionado en este blog, no recuerdo en cual entrada, y me da flojera buscarlo).
 Esta noche he vuelto a soñar con la bicicleta pero, en un momento dado, me he dicho:   espera, güey, "para el sueño"; ¿y por qué no le cambio las ruedas de una vez? 
 Pues bien; las quito y coloco dos hermosas ruedas nuevas, de un caucho negro resplandeciente, que me estaban "esperando" en un gancho creado de la nada. Y empiezo a pedalear con mi bicicleta como nueva, "amortiguado" y cómodo. Por fin! un segundo aire...Es aquello de: "cambia papá!" (y click de dedos; no hace falta mucho más; y es que todo es más simple de lo que creemos).

 Gracias a los pocos lectores que hayan seguido alguno de mis posts.
 ¡Cambia papá! Vámonos a otra cosa (y probablemente más seria). 
                        


 

miércoles

Des-conexión y re-conexión...

 Dados los tiempos convulsos y "sinárquicos" por los que estamos "necesariamente" transitando, es urgente que desconectemos de este sistema de creencias.
 Un simple intento de cambio de ideas o de costumbres, no servirá de mucho ya que la fuerza a nivel de programación mental al que estamos sometidos es colosal y prácticamente insuperable.
 La necesaria "desconexión" nos llevará indefectiblemente y como consecuencia necesaria, a una "reconexión" con nosotros mismos; con nuestro poder ancestral que estaba suprimido o encadenado; olvidado. 
Como seres, nos encontramos "disgregados"; esto es, no estamos enteros, sino perdidos y separados en "partecitas" que caminan sin rumbo y sin dirección. Debemos re-encontrarnos y esto no es nada fácil: tal es la potencia del programa mental al que estamos sometidos.
 Me gustaría ser breve en este artículo, para no cansar con lecturas ni gastar energías en vano (quien quiera y precise información más extensa, estoy a su disposición de manera privada si escriben a mi correo).
 
 En necesaria soledad, intenten a su manera "pedir desconexión total" y, automáticamente ocurrirá una "re-conexión" con su Ser auténtico. Quedarán "lavados y desinfectados" del sistema mental programador. Es difícil expresarlo con palabras, simplemente "sientan" el proceso. Obviamente, ocurrirán cosas; cada quien tiene sus tiempos y pausas.
 Estos cambios puede que no sucedan de manera agradable al principio, pero luego sentirán una liberación gradual de ese "sistema". 
 Repito: dadas las circunstancias actuales, creo que esta es la única manera de recobrar nuestra integridad en salud mental y física; todo lo demás, me temo que son sucedáneos...
 


 

sábado

Llevar "una casa a cuestas"...



Cuando los sueños son claros, diáfanos y persistentes en su mensaje, ameritan interpretación que ayude a "soltar lastre" y a "Ver claro" (el "Ver" shamánico, al que me refiero tantas veces, el que ayuda a comprender y entender los "fantasmas" que todavía llevamos pegados, para soltarlos y dejarlos atrás).

 Sueño que voy por un camino estrecho; no se me hace peligroso pero no es cómodo de atravesar. Voy conduciendo mi coche y llevo amarrada una autocaravana (es curioso; nunca me han gustado las autocaravanas y, sin embargo, llevo una "pegada" atrás). En el transcurso del sueño, entiendo que la llevo para entregarla a alguien; o sea, la autocaravana no es mía. Llevo, por así decirlo, un "encargo" no propio; algo que tengo que hacer. La autocaravana está llena de cosas: no me acuerdo si son muebles u otros artefactos, pero me queda claro que no está vacía...En un momento dado del trayecto, paso por una curva y la autocaravana se "despega" y se cae por el arcén (no es un precipicio como tal; digamos que se cae de manera ladeada pero suave). Yo me siento como observador de todo el "accidente" pero no me pasa nada; es como si estuviera viendo/me desde afuera...

 Interpretación (no es necesario molestar/invocar al maestro Jung, esta vez...)
  La autocaravana no es mía. Está. además, llena de "cosas" ajenas. La autocaravan es como la casa de uno; con sus "cosas" adentro: vivencias -que a menudo son lastres vividos-, recuerdos de todo tipo que sería ocioso mencionar. Todo este bagaje está adentro de la "casa rodante". Una autocasa que, finalmente -y para mi mayor fortuna- se "despega" y se cae...
 La pregunta a hacerse es: ¿Por qué llevo un "bagaje" completo que pertenece a otra persona? Si soy fiel a la sensación de mi sueño, puedo decir que "me siento obligado a entregar la autocaravana a alguien que no recuerdo", y por una especie de mandato propio para hacerle un favor a una amiga. 
 Estos mandatos autoimpuestos no son más que deberes que no existen: tú tienes que ser tu propio deber, y no te "debes" a nadie más, ni mucho menos "debes" soportar y "entregar" a otros una carga de vida que no te pertenece; que no es tuya.
 ¿Qué cojones estoy haciendo? ¿Transportando qué? Hazlo tú por ti misma; es tu "autocaravana" (símil de tu Vida). 
 
 Los que no hemos sido ayudados ni "vistos" por nuestra familia en nuestra infancia, creemos que haciéndonos cargo de la "vida" de los demás, resolveremos nuestros problemas emotivo/carenciales. De alguna manera, con estas actitudes "altruistas", compensamos la falta de atención y de afecto sufrido. 
 Por fortuna, al final del sueño, la autocaravana se "despega" o se "desancla" de mi coche (que es un símil de mi Consciencia/Vida) y se cae de manera natural, sin traumas y por su propio peso.
 Sí; no me piden que lleve una autocasa, soy yo el que me ofrezco -como deber absoluto- a llevarla. Nadie me obliga (sensación clara del sueño) pero me siento obligado. Al final -ya digo-, la "casa ajena" se desamarra y se cae. 
 Me viene a la memoria, en este momento que concluyo este escrito, la frase bíblica: que cada cual lleve su cruz -o algo así, no lo recuerdo bien-).
 No creo que sea necesario concluir con moralejas. El significado es bastante obvio. El camino es empedrado y lo vamos allanando a base de "soltar fantasmas"/acciones que no nos pertenecen...
 No le "debemos" nada a nadie, más que a nosotros mismos. 
                              

 




lunes

Pedir "permiso"...

Somos plenamente adultos y todavía nos vemos obligados a "pedir permiso". Pedimos permiso a nuestros familiares casi por todo lo que hacemos; por todo aquello que queremos "emprender" por nosotros mismos (tal es nuestro sentido de pertenencia al clan; tal es el miedo que nos negamos a reconocer por ejercer nuestra individualidad). 
 En el fondo, seguimos siendo niños que precisan del consentimiento de los padres para actuar. Y si los padres ya no están, seguimos pidiendo permiso a cualquier persona o "figura externa" -a la que reconocemos cierta "autoridad"- que se asemeje a nuestros progenitores. Actuando de esta forma, nos sabemos faltos del poder necesario que deberíamos tener como adultos para emprender nuestras decisiones: simplemente "no podemos" actuar sin un permiso externo; nos hemos quedado niños.

 Las normas de nuestro árbol genealógico se basan en estos "permisos concedidos" (a veces, no concedidos) a las generaciones posteriores (de bisabuelos a hijos) para así conformar un sistema de autoridad férrea: si no pides permiso eres una oveja negra, no eres digno de nuestra familia, te comportas "fuera de la norma paterna" o, simplemente, eres un mal hijo y un mal ejemplo.
 Todas estas frases las tenemos grabadas en nuestro inconsciente, aunque no queramos reconocerlo, y surgen espontáneamente (como si fueran una espoleta sacada de una bomba) cuando intentamos hacer algo "por nuestra cuenta y riesgo". Y de esta manera, nos bloqueamos y nos censuramos a nosotros mismos.
 Una marca genuina de "madurez" es dejar de pedir permisos. Si nos damos cuenta de nuestros actos y de nuestra "necesidad" de estos permisos ancestrales, ya estamos en el necesario camino del cambio/mutación, aunque todavía no actuemos libremente, y sin "necesitar" las opiniones y permisos ajenos (que son una metáfora del permiso paterno o materno, como dije antes). 

 El "niño" pide permiso; el "adulto" ya no...Actuemos sin miedo (que paraliza) y nos daremos cuenta que somos perfectamente libres para hacerlo. La paradoja es que, probablemente, a los demás les dará igual cómo actuemos o lo que decidamos hacer. 
Convirtámonos en adultos de una vez (por lo menos, hablo por mi mismo, ya que todavía pedí ciertos "permisos" para hacer algo que me apetecía hacer). El trabajo es duro y tenemos que ser compasivos con nosotros mismos y aceptar que estamos "mutando" poco a poco...