domingo

Quebrando barreras...

El necesario cambio empieza por uno mismo. La redención necesaria está en uno mismo. El camino recorrido nos enseña que la "mutación" es necesaria.
¿Cuántas existencias nos quedan por recorrer? Infinitas...El rebaño exterior aprieta pero no ahoga; hasta que ahoga. Me molesta el tranvia que pasa y hasta el que no pasa (Francisco Umbral, en Trilogía de Madrid - de la poca narrativa que he leído en mi vida-).
La familia, la puta familia...trampa y tesoro (como dice Jodorowsky); lo de puta lo digo yo.
Agárrense que vienen curvas...Hasta aquí llegamos (plural mayestático)

Me propongo ayudar y ayudar-me. En una de mis frecuentes visiones mexicanas, "ví" a José Argüelles en el Bosque de Chapultepec (mi casa): _Spread it out, me dijo. Lanza, ábrete, suelta, suéltalo todo; compártelo. Si compartes eres tu mismo, si no lo haces, no eres nadie. Te quedas solo, y no vale la pena. Nada para mí que no sea para los demás (de nuevo, Jodorowsky).
 Empezemos, pues.  La emergencia espiritual está en muchos, no en todos. Me propongo compartir lo poco (o mucho) que he visto, curioseado y aprendido (para bien y para mal). Si alguien resuena con lo que iré diciendo -vomitando, a veces-, ya será ganancia y el objetivo estará cumplido. No voy a seguir ni guiones ni normas, no me sirven. El aprendizaje de toda una vida llena de normas me ha ahogado; entonces, que tú no te ahogues es un buen objetivo. Si te cubre el agua hasta el cuello, o la mierda -que puede ser lo mismo-, me avisas. Para eso estamos.  Podemos compartir una parte del recorrido para que el resto lo hagas tú sol@. Esa es la clave.
Poco a poco me iré "desnudando", me iré despejando y "biografiando". De momento, nos quedamos con esta breve entrada. 
Gracias por tu atención.

sábado

Santificación de la familia...



La Santificación requiere que nos demos cuenta del problema a abordar. Nuestros ancestros nos han legado cargas que sobrellevamos por pura fidelidad. Reconocer estas cargas es la labor esencial que debemos hacer para, posteriormente, poder alcanzar la propia "individualidad" (individuación, como diría CG Jung).
Sirve de poco rebelarse contra las marcas que nos han dejado; debemos reconocerlas, asumirlas y perdonarlas.
A este trabajo lo llamo "santificación". Santificar a la familia y santificarnos a nosotros mismos, nada tiene que ver con procesos religiosos de ningún tipo. En todo caso, asumimos que lo "religioso" ya lo llevamos dentro y se trata de asumir y centrar un proceso. La religión esencial puede que sea esto: asunción y perdón; redención.
Todo lo que se lleva a la superficie de la mente, a nuestra mente más frontal y material, se puede liberar. Mientras estas cargas ancestrales no las exteriorizemos, será difícil "sanearse".
El proceso es personal, shamánico, sacro. La actividad propia que lleva a la individualidad sagrada es la religión personal. Esto es la santificación, en mi modesto entender. Finalmente, nuestra familia y nosotros mismos, como entidad, somos un único "corpus", un ser único que se sana todo él, retroactivamente.
Los medios o las estrategias para hacer este trabajo son variados y pueden ser muy profundos. Debemos respetar el nivel de Consciencia que tengamos en cada momento y usar las estrategias de trabajo con las que "empatizemos". Se trata de asimilar, cambiar, perdonar y santificar. Esta es la alquimia personal que tenemos que hacer. Integrar a nuestros ancestros, para finalmente soltarlos y poder llegar a la propia individualidad, y hacer nuestra labor lo mejor que podamos, sin interferencias, pues ya han sido "soltadas".
En este punto, nuestra propia luz brillará y se extenderá. Posteriormente, nuestro deber será compartir esa luz propia para que los demás puedan darse cuenta de nuestro proceso y lograr que hagan el suyo; cada quien según sus propias circunstancias y nivel de consciencia. Eso bien pudiera ser el "spread it out" que me "comunicó" José Argüelles en la visión que tuve en México.
Spread it out! Extendamos! Empecemos a lograr la "mutación sagrada"...

viernes

Cambio de nombre...

Si uno desea resurgir de sus cenizas, es porque el "daño" que sobrelleva es demasiado pesado.  Es afortunado un cambio de piel, un cambio de estado, en tal situación. Un entierro también puede ser bien aceptado.
Todo este material "simbólico" ayuda a la necesaria mutación. Enterrarse, dejarse abrazar por la tierra madre, soportarla y "sufrirla", es aceptarla. Buscarse dos almas afines y crear este "acto sacro"; todo forma parte del proceso. Posteriormente a él, es bueno cambiarse el nombre, o el nombre y el apellido, si así se interioriza y se "siente"...Llegar de nuevo a la vida que a uno le pertenece, sin máculas y sin heridas ajenas. Llegar limpio y nuevo, nítido. Aceptarse a una nueva identidad para luego, desidentificarse de ella, puede parecer una paradoja, pero es lo correcto para dejar de darse importancia personal (la importancia personal de la que hablaban Carlos Castaneda y Don Juan).
Así, de este modo, una nace de nuevo, y con una identidad sólo material, a la que no se le da ninguna importancia, aún adaptándola y teniéndola presente. Si le prestamos poca importancia a nuestra nueva identidad, la comunión necesaria con los demás será fluida y cómoda. Al comunicarnos con los demás, sin poseer "esencia", nos "damos" por entero, y así logramos equilibrio personal. El equilibrio personal que se logra tras el ejercicio "macabro" del entierro y cambio de nombre, nos restituye a la verdadera realidad y a nuestra verdadera vocación: sanar y ser sanado. No hay más.
Se pierde el miedo y se pierden las necesidades. Poco a poco uno se encuentra más liviano, más dulce y más "en el mundo, sin estarlo". Tal es esta alquimia beatífica. Y uno se "da". Para recibir hay que empezar dando...Y dando desde la integridad recuperada, se recupera el vínculo sagrado con nuestros ancestros, con nuestra familia. Esa familia trascendida pero presente, es nuestro legado valioso. Lo supimos trascender e integrar. En esa labor, desaparece el daño y todo se reconvierte en bienaventuranza.
Sólo he hablado de generalidades, sabiendo que la tarea es de cada uno. Si se "siente" hay que emprenderla...

"Olvidarse" de uno mismo...

Y sigo con esta "nota". Es preciso hacer el ejercicio de "olvidarnos" de quienes somos. No es algo naïf, no es algo banal ni estrambótico (lo es, efectivamente, para los que son "rebaño"). 
La sanación -la mutación- pasa necesariamente por hacer este ejercicio. No es algo simple, puesto que nos va la vida en ello. O seguimos "ad aeternum" con lo mismo, o decidimos cambiar. 
Qué sucede si decidimos cambiar? ¿Qué sucede si decidimos olvidarnos de nosotros mismos? Pues que las cadenas normales se rompen; el engranaje se rompe. La cadena viciada de lo cotidiano vuela en pedazos. 
Hay precios a pagar por atreverse a realizar el cambio propuesto. Es posible que empecemos a temblar, a creernos que estamos fuera de toda cordura; estos "síntomas" serían como una crisis curativa al uso (en principio, las crisis curativas no suelen ir más allá de tres días, aunque es posible que sus efectos "suavizados" perduren algunos meses).
Aligerarnos del equipaje tóxico que hemos llevado toda una vida conlleva altos precios. Soltamos el equipaje propio y el que tenemos pegado de otros: sean ancestros ya fallecidos o gente viva. 
Cada caso es particular, cada nivel de consciencia es diferente, por eso, cada caso hay que estudiarlo particularmente; no hay recetas comunes. 

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Entramos en los cauces de la creatividad pura y soltamos todos los determinismos y todas las normas infectas...
           

miércoles

Deja hablar a tus ancestros...

Dar la voz a tus antepasados. Asumir que tienen cosas que decir; cosas que quizá se quedaron calladas en el "tras tiempo".
Vivimos ligados a nuestra familia a través de generaciones. Es necesario atender a sus llamados, cuando éstos puede que sean urgentes. La "urgencia" de un llamado la determina nuestro estado mental, y nuestro estado físico también. El sentirnos mal, el sentir que no estamos correctamente "ubicados" en ningún lugar, el sentirnos ausentes y presentes, compartiendo una situación nada cómoda con nosotros mismos ni con los demás. El síndrome del "eterno viajero" es un detalle claro que nos delata nuestra falta de contacto con nosotros mismos y con nuestros antepasados.
Incluso el dolor evidente del cuerpo cuando uno escribe estas lineas, la incomodidad presente que te hace querer abandonar esta tarea. El constante ir y venir de recuerdos familiares, de episodios lejanos y cercanos, de gente que pasa, que corre, que se detiene...Todo esto forma parte de la "urgencia" benéfica de dar la palabra a los que quieren hablar (me viene a la memoria el escrito de CG Jung, "Septem sermones ad mortuos", la que quizá pudiera haber sido una "transcomunicación" con sus propios ancestros. Opinión muy personal, claro).
A través de nuestras fibras corporales, a través de lo que llamamos nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestras vísceras, nuestra experiencia almacenada, nuestras meninges, nuestra memoria...Es a través de estos elementos físicos y psíquicos por los cuales la "voz", o las "voces" de nuestros familiares quieren expresarse. ¿Por qué sucede esto?  Por la necesidad de redención absoluta que ellos tienen; por la necesidad del tan ansiado "perdón" que necesitan. Ese perdón que los hará descansar en serio, que los hará dejar atrás las ansiedades y turbulencias que todavía llevan consigo - a pesar ya de no ser cuerpos físicos, o de no compartir nuestro espacio temporal-.
Esa necesidad de perdón también entienden ellos que la necesitamos nosotros mismos. Es el eterno pez que se muerde la cola, es el ouróboros alquímico donde uno es todo y todo es uno. Nosotros asimilamos a nuestra familia ancestral y ella nos asimila del mismo modo. Esta situación es la que hay que "sanear" para despejarla y limpiarla, para "santificarla".
El vínculo ancestral-familiar puede ser "tóxico" (adjetivo que aprendí de Alejandro Jodorowsky), y puede no serlo en absoluto. En el espacio de vida que nos es dado vivir es donde podemos experimentar esta "toxicidad" y donde sentimos también esa incomodidad de la que hablaba antes: el no ser nosotros mismos, el no sentirnos ubicados, el sabernos insatisfechos en nuestro fuero interno. "E la Nave va"; sí, la nave va por una suerte de camino asumido, por una suerte de trivialidades cotidianas que nos marca la vida, pero nada más.  Siempre en nuestro yo más profundo nos sentiremos ajenos a todo; aún yendo, por inercia marcada por los demás.

 Hay que dejar hablar a los ancestros. Atraer a nuestros "muertos" a nuestro ritmo de vida e "interrogarlos", preguntarles todo, pero preguntarles bien (es aquello de "llorarlo todo pero llorarlo bien", que dijo un poeta).
Atraer, invocar, convidar (con -vida- dar) a nuestros ancestros es un ejercicio saludable y sanador.
En este punto, sigo de nuevo a Jodorwsky, en su libro "Metagenealogía", para acceder a los ejercicios pertinentes a este acto. La didáctica que plasma en el mismo es clara, sencilla y ejemplar para quien la quiera seguir.
 Dependiendo del nivel de Consciencia de la persona, esta "invocación" /invitación a los ancestros se hará de forma más rápida o más laboriosa. Tampoco importa mucho este punto. Lo interesante es que se decida hacer el acto y se quiera hacer; que no haya auto sabotaje, que no haya resistencias propias a creer que lo que vamos a hacer es una tontería, o que no tiene ningún sentido.
En el momento que lo "sintamos" interiormente, decidimos actuar. Repasamos nuestro estado mental, nuestra vivencia, nuestro deambular cotidiano y nos lanzamos. Nos soltamos e "invitamos" a quien sintamos que nos puede "echar una mano": pueden ser abuelos, padres, tíos, hermanos, etc. Lo podemos visualizar, ubicar físicamente en el espacio, sentirlo, "vivirlo", saludarlo, agradecerle su presencia en el momento. Le compartimos nuestro estado físico y mental y dejamos que "hable", que nos aconseje, o que "actúe" como a él le plazca. Algo sacaremos en claro, aunque quizá no sea inmediatamente. El tiempo de espera lo tenemos nosotros, es nuestro problema, no el de "ellos".
Este intercambio de "impresiones" nos puede ser beneficioso ya que actuamos de buena fe y sin supersticiones. Es importante olvidarse de protocolos y de rituales mágicos. El intercambio ha de ser natural; tan natural como si ellos siguieran viviendo entre nosotros, en el plano físico.
La "ayuda" que se obtendrá podrá ser retroactiva: me ayudas a "comprender" y yo te ayudo también a "comprender". Esta comprensión "de doble vía" puede ser sanadora. Este "dejar hablar a los ancestros" es regresar al equilibrio perdido, es regresar a nuestro centro. La frecuencia con la que se haga la medimos nosotros. Al fin y al cabo, la "frecuencia" es solo un concepto temporal que no tiene sentido para los que ya no están.
Feliz viaje.

*Nota.  las pautas y la idea de estos ejercicios las puedo transmitir personalmente a cada quien. Simplemente he intentado escribir de modo general, y basándome en experiencia personal. Recalco que es muy útil usar el manual mencionado arriba para tener idea clara de este proceso. Insisto: no hay magias, no hay ritos, todo es tan natural como lo son -y lo han sido- nuestros vínculos familiares con los que nos han precedido.





lunes

Visiones propias. El Baile Sagrado.

El "Baile" sagrado, La "danza" sagrada. El equilibrio de las energías masculina y femenina es la clave del Ser en necesaria "homeóstasis", en estado de "centro" perfecto. Cualquier exceso por alguna de las dos polaridades nos lleva al "desencanto", es decir, al desequilibrio psico-físico.
La tendencia social desde siempre, ha sido polarizar las energías intencionadamente para promover el estado de caos personal y global. Ante este hecho, la manipulación por parte de los "Oscuros" -los que están en la sombra de todos los procesos- se hace más fácil.
Hubo una época donde no era necesario el conflicto, de hecho, no existía la palabra "conflicto". En aquellos tiempos el Ser estaba necesariamente "unificado", coexistía a nivel armónico con todo el entorno. La vivencia "natural" era la norma -sin serlo-, porque no eran necesarias las normas.
Cuando tuvo lugar lo que yo denomino "la gran distorsión", se crearon las polaridades y el Caos se generó como consecuencia querida y necesaria. La posterior "modernidad" nos trajo la confusión, las enfermedades creadas, la insatisfacción y el mal vivir: todo a propósito para el "alimento" de los "pocos" que generaron la "gran distorsión".
Así, de esta manera, y como contrapunto, se creó el "movimiento reequilibrador posicional", justamente para adormecer a la parte que colapsó todo el orden normal de las cosas y los cuerpos.
El problema fue -y es- que este "movimiento" tiene pocos adeptos, ya que exige que el nivel de inquietud y el nivel de Consciencia sean algo elevados para lo que es el nivel aceptado como normal en nuestra sociedad corrompida y desequilibrada. Ellos, los "pocos" que saben esto, se congratulan de que sea así, ya que se aseguran de que no les llegue la aniquilación por la contraparte. Saben perfectamente que, por lo menos de momento, antes nuestra coyuntura desarmonizada, no hay peligro de que su poder se vea amenazado.
 Soy de la idea de que, poco a poco, la balanza se irá equilibrando y que su poder será eliminado, lográndose así, una restitución del equilibrio perdido. Todavía estamos, de todos modos, en plena crisis y en pleno estado de desarmonía. Tengamos todos paciencia, no se trata de que el bien arrase al mal, puesto que no hay ni bien ni mal. Simplemente se "equilibrarán" las tendencias y la normalidad llegará de manera natural al entorno y a las entidades psico-físicas.
 Enunciaba al principio de la comunicación escrita, "el Baile Sagrado". Este no es más -ni menos- que la completa restitución del equilibrio armónico del cuerpo y de la mente. El ejemplo perfecto del "andrógino" alquímico que no necesita de ningún trabajo equilibrador ya que, él es, en suma, "todo" lo que se necesita para Ser y dejar de Ser...
El gran aliado de la distorsión ha sido la polarización energética y social (ya lo he mencionado arriba). La gran arma que tenemos es el regreso necesario a la vida natural armónica. ¿Cómo se hace esto? Logrando, exponencialmente, que cada ser preparado entienda que las polaridades son una ficción impuesta; que se entienda que la renuncia a lo femenino y a lo masculino es una necesidad para la curación propia. En este encuentro de la "equidistancia perdida" radica la propia redención.
La armonía se consigue entendiendo estas claves, aunque cada quien lo captará a su debido "tiempo consciencial".
Piensen y visualicen nuestro estado actual de las cosas: el caos reinante y el desasosiego; la necesaria y creada "polarización" personal y social.  A un paso estamos del cambio. Entendamos que no somos ello: ni masculino ni femenino.

*nota.  es conveniente y necesario atravesar las polaridades, manifestarse con una de ellas, o con las dos y, precísamente para abandonarlas después del trabajo "sagrado". Un ejemplo de esta distorsión lo tenemos muy cerca, y como espejo: nuestra familia, nuestros ancestros y las conductas "normales" y absurdas que nos han impuesto.




de Ajahn Sumano...

Una advertencia!  Una vida que no progresa, se hunde en variedad de depresiones. El estancamiento es la muerte espiritual. Cuando el espíritu es suprimido, se desliza hacia la oscuridad... (Ajahn Sumano Bhikkhu).


Hay que moverse. Siempre. Buscar hacer cosas de manera mecánica, sin pensar en el provecho ulterior.
Cambiar constantemente de alternativa, no quedarse en supuestos "planos" y cómodos. No "adocenarse"...
La necesaria Mutación vendrá después, pero primero es el movimiento y el cambio. Lo resumo de esta manera: Movimiento- Cambio-Mutación (MCM). 
Movimiento físico y psíquico. No entregarse a ninguna "categoría social" propuesta por el nivel de consciencia actual, ya que esto significaría el "gregarismo" que quieren "esos pocos" que gobiernan todo. No se trata de ser antisocial, pero sí buscar cierta heterodoxia.
Estas actitudes "fuera de la norma" provocarán el cambio necesario en nuestra estructura psicofísica.
Incluso es posible que ciertas estructuras neuronales también "reaccionen" ante este cambio propuesto y se acomoden a nuestro nuevo estado de "ser".
La mutación final (objetivo perseguido por este Blog), se logrará de manera natural e irreversible. Tenemos tiempo para ello, aunque no demasiado...Como también dice Ajahn Sumano: " Es más tarde de lo que crees. Sólo queda tiempo suficiente"...
Qué los Oscuros cedan, y no logren dominarnos, depende enteramente de nuestra CREATIVIDAD!