La observación desapegada -cuando se adquiere cierta adultez- de "lo" ocurrido, deja ver en perspectiva -como mero espectador- el episodio pasado.
El tomar fortaleza interna, el adquirir responsabilidad sobre uno mismo y sobre la propia vida es lo que da oxígeno y "cierra" los episodios. Más allá de si las experiencias pasadas fueron agradables o caóticas, es necesario lograr este desapego circunstancial: -Esto no fue conmigo! Yo no tengo nada que ver con el suceso...
Hablamos, resumiendo necesariamente, de niveles de consciencia. Cuando se logra "ver" desde afuera, uno "crece". La disposición de este crecimiento es lo que dispensa la "ecuanimidad". En este sentido, el pasar página se vuelve necesario. Y se logra "pasar página" con criterio y madurez.
Recuerdo -al escribir esto-, que alguien dijo que es muy positivo observar de nuevo los sucesos traumatizantes pasados "en perspectiva", o sea, como un mero espectador. Siendo espectador del suceso, uno puede cambiarlo a voluntad. Una buena manera de "sobrepasar" el episodio y quitarle todo su potencial dañino, sería mantener la imagen original, pasarla "a blanco y negro- y/o empequeñecerla; reducir la imagen del suceso. Esta "treta" puede servir para lograr el distanciamiento necesario para sanarlo. En definitiva, lograr "ver" el suceso como algo "sin sustancia" y sin capacidad para que nos vuelva a perturbar en ningún sentido.
Hablamos de CRECIMIENTO PERSONAL siempre y en todo caso...Y esto no es un concepto new age, es algo que deberíamos reivindicar como normativo...

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