sábado

Inmovilidad...


Por más cosas que hagamos -o que nos parezca que hagamos-, siempre estamos en el mismo "punto". No hay arranque, no hay arribo a ningún lugar. Todo depende de nuestras propias "mareas personales".
Somos el centro en medio de las circunstancias. Estamos metidos -y sometidos- a una danza sagrada que no dominamos porque no somos nosotros quienes danzamos. 
Las crisis personales, los viajes, los movimientos, las idas y venidas cotidianas sin ningún otro sentido que obedecer a las normas que nos imponen (y que nos imponemos).
Somos un "centro" en medio de las circunstancias sujetos -ya digo- a las mareas personales.
Si entendemos y sabemos "diferenciarnos" de la marea personal* -cuando surge-, estamos a salvo. 

* La "marea" personal es todo lo que nos rodea y que nos hace actuar como individuo "socializado", como individuo "sometido" a la normativa establecida (normativa pueril e infantil, claramente; pues nos rigen individuos infantilizados, inmaduros y tóxicos).

 Un amigo mexicano, A.M., cienciólogo "free zone", recuerdo que me dijo una vez: -la clave es lograr "exteriorizarse" (del entorno y de la personalidad egoica, entendí). 
La clave del equilibrio psico-físico sería lograr esa "exteriorización". Se dice fácil...En ello estamos. No hay prisa, no nos movemos ni vamos a ningún lado...
                                  



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