martes

El gran ´problema`...

(Rescatado -y luego desglosado- de mi bloc de notas del teléfono).

 El gran problema es no hacer lo que quieres hacer porque sabes que los demás no lo hacen ni locos; y eso traumatiza. La gran palabra es: Atreverse.

 El ´atrevimiento` es ser consciente de tu propia naturaleza; es ser consciente de quien eres.  La prohibición de ser quienes somos verdaderamente: "no puedo hacer esto" porque no es "acorde" a las "normas", no es un comportamiento "normal";  mejor aparento ser como ellos, mejor que me vean que soy "normativo" como todos los demás...
 La vida que muchos hemos llevado ha estado  marcada por un "pushing" constante, por un caminar y actuar de acuerdo con una presión que atenazaba. El clan familiar, los ancestros, una vez más; sus dictámenes cuasi religiosos sobre lo que está bien y lo que está mal, las constantes ponderaciones y opiniones "doctas" de algunos miembros del clan que se sienten empoderados por no sé qué autoridad divina para encaminarnos por un sendero que, en todo caso, es acorde con sus propias vidas dependientes y carentes de creatividad y autonomía, pero no con las nuestras. 
 Romper con este " pushing" es tan sencillo como reconocerlo y sentirlo; no evadirlo. A muchos nos ha marcado la vida. Los que ya tenemos bastantes años lo llevamos en registros de memorias atascadas, encriptadas en nuestra psique. Si hemos llegado hasta aquí, es que reconocemos las neurosis que nos ha "proporcionado" esta situación. 
 El punto a seguir tiene que ser el de la no tolerancia, pero acompañado por la compasión hacia nosotros mismos. 
La compasión rompe la tolerancia. Cuando esto sucede, surge inevitablemente la creatividad propia que nos lleva al "atrevimiento" de indagar quienes somos realmente y cual ha sido el "yo" que han bloqueado, castrado, cercenado y manipulado. Cuando llegamos a este reconocimiento puede ser que nos apiademos de nosotros mismos y nos demos cuenta del tiempo que hemos perdido intentando "confortar" a quienes nos han querido moldear a su gusto y necesidad. Es parte de la vida. Como decía un amigo mío, hace mucho tiempo: "cuando ya has reconocido el "chantaje ancestral", es el momento de coger el teléfono y empezar a despedirse de muchos. El tiempo hará el resto del trabajo...






 

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