Nos pasamos la vida "compensando" lo que nos sale mal, lo que reprimimos, lo que tenemos bloqueado en el subconsciente.
La "compensación" se ha vuelto una ciencia, más que un arte. Aunque quizá podría decir que también es un arte: el arte de la compensación - al igual que Noguchi titulaba uno de sus escritos como "El arte de enfermarnos".
Lo que sucede es que la compensación no la preparamos de antemano sino que surge espontáneamente, pues tal es nuestra destreza aprehendida.
Nos pasamos la vida "ajustándonos", que viene a ser lo mismo que "compensar". Todo ajuste y toda compensación nos recrea en una esencia robotizada que no es la nuestra, sino que es postiza (en este punto, me viene a la memoria lo que solía decir una antigua amiga mía, que le gustaba diferenciar entre amigos verdaderos y amigos "postizos" o sea, la gente "burda" no allegada a ella).
Un problema físico o mental requiere de una compensación para tratar de equilibrar "lo que se ha perdido", es decir, el equilibrio, la normalidad. La compensación -o el ajuste- a veces es tan sutil que no nos damos cuenta que lo hemos hecho "en automático". Y vamos al médico o al terapeuta que sea para curarnos; para que un elemento exterior, con su destreza o sapiencia, nos alivie la dolencia y nos de un diagnóstico, ignorando que en alguna parte de nuestra psique o de nuestro cuerpo físico ya ha ocurrido algún cambio que no hemos percibido.
Muchas veces, el acudir a una persona exterior a nosotros para que nos solucione nuestro problema, lo que hace es agravarlo o dejarlo como estaba. En estos dos casos, no han sabido ver nuestra dolencia ni, mucho menos, el reajuste compensatorio que ya se ha producido.
"Flex and flow", flexión y flujo es todo lo que hacemos -como decía el monje Ajahn Sumano en una charla que escuché antes de que se borrara de internet. Flex and flow sería algo muy semejante a la "compensación" de la que hablo. Nuestra vida es un flex and flow continuado; nuestra vida de vigilia y la onírica. Compensamos y ajustamos despiertos y dormidos, continuamente (continua- mente).
¿Cuándo dejamos de "compensar-nos"? Cuando nos abrimos a la creatividad absoluta. Y esa apertura significa que empezamos nuestra "mutación esencial" como entes autónomos. Aquí empieza el cambio verdadero recuperando la esencia primigenia e inmaculada que nos "ayudaron" a borrar. No es un camino fácil, pero es el único que nos devuelve la libertad perdida o sustraída. Es en este punto del "viaje" donde entendemos que una compensación puede ser hasta necesaria para nuestra evolución. Al principio, "compensábamos" por ignorancia; al final, "compensamos" con conocimiento, hasta que dejamos definitivamente de "compensar", porque entendemos que ya no lo necesitamos. Es todo un proceso. El único, pienso...
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