La recuperación del Ser Esencial -que hemos perdido u olvidado-, puede durar el resto de nuestra vida...
jueves
Mundo programado...
Los "inputs" exteriores avasallan; no te dan respiro y te fuerzan a que te olvides de mirarte en tu interior. Simplemente no tienes tiempo y, cuando lo buscas, estás demasiado cansado para soltarte y dejarte ir...estupenda paradoja.
Vivir en una sociedad enferma como la nuestra nos impide lograr una estabilidad profunda. El hecho de formar parte de una familia ya es un estorbo, muchas veces (hablo para los pocos que puedan compartir estos pensamientos, que intuyo que no son demasiados).
Ya digo que "lo exterior" a nosotros no ayuda: la televisión -quien todavía la tenga-, la prensa -quien todavía la lea- y el internet y su constante publicidad manifiesta y subliminal -que las dos formas están estudiadas y sirven a un mismo propósito- te apartan de la necesaria "re-conexión".
Hoy precisamente, me dio por rememorar la película "El show de Truman", pensando en esta avalancha mediática insoportablemente controladora. La vi de nuevo, después de muchos años, y la vi diferente; quizá con sus mensajes más claros.
Nuestra vida es una vida "programanda"(me equivoqué y escribí "progra-manda", en lugar de "programada"; curioso como actúa el subconsciente para hacernos ver en dónde estamos metidos, lo que estamos haciendo y quien nos dirige y "manda". Por eso decía que, el "oficio" de este mundo con sus sicarios mediáticos, quieren a toda costa impedirnos que regresemos a nosotros mismos, pues saben que el peligro radica ahí: si nos "conectamos" nos "olvidamos" poco a poco del entramado exterior y le quitamos fuerza. Y "el programa general" vive de nosotros, por eso su actuación es fulminante.
De nosotros depende cambiar el sentido de esta trama. Un simple gesto hacia nuestro interior, un simple momento de silencio, indicará la pérdida gradual de poder de todo el "sistema". Y es que -como Truman-, vivimos dentro de una tela de araña que nos ha confundido y no nos podemos imaginar que exista otra realidad afuera de este "programa mental" que nos han impuesto. Tenemos que abrir la puerta de salida -como hace el propio Truman al final de la película- y exclamar que "la función ha terminado". Automáticamente veremos como el "programador" claudica y se viene abajo, reconociendo su fracaso final...
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