El agua estaba limpia, calmada, quieta. Sin embargo, no me atrevía a abandonar la plataforma; "debía" seguir por ella precisamente, para no caerme al agua.
El sueño fue corto pero muy explícito.
Interpretación -siempre imaginada- de C.G.Jung:
Caminas seguro. Tienes la sensación de tenerlo todo bajo tu control. La plataforma es de madera, es estrecha. La madera, sin embargo, se puedo mojar, se puede humedecer; no es un material fuerte, es algo que, con el tiempo, se desvanecerá, o se desmoronará en el agua misma; en el agua del mar, del océano. Por tanto, la plataforma/pasaje, sólo es segura en su apariencia y por el tiempo -limitado- en que la uses. Este "tiempo" limitado es tu seguridad personal, el yo "normativo" y lleno del miedo propio a quebrantar la vida que llamamos "normal".
El pasaje/plataforma es estrecho, lo que puede indicar que lo "seguro" de uno mismo es, precisamente, muy estrecho, no es basto, no abarca demasiado espacio. Esto puede ser un síntoma de que "lo ignoto" a uno mismo se sabe enorme, gigantesco; que es terreno (o mar, como en el sueño) por explorar. Y por eso da miedo abandonar la plataforma de madera -que aparece como territorio "seguro"-.
La plataforma también es recta, lineal, y pudiera parecer infinita en su "rectitud", en su "linealidad". La vida de la persona normal "debe" ser recta...Esto es lo que nuestros ancestros nos han legado: la santa regla de que uno debe andar siempre recto, sin atreverse ni siquiera a bosquejar qué puede haber -ya no más allá-, sino a los lados -izquierdo y derecho- del "camino" que recorremos.
El recto pensar y el recto camino; conceptos que remontan a la iglesia y a la familia; a la sociedad y a sus comportamientos superficiales y "exentos de peligros".
En cambio, vista la situación, el resultado es el opuesto. Existe la tendencia clara a abandonar el puentecito de madera pero contrapuesto -por necesidad social- a la fuerte y enraizada "norma" que "obliga" a no abandonarlo. Se contrapone, en el sueño, el deseo -que no es normativo- y la norma impuesta: lo trivial y acostumbrado y la creatividad que no está explorada.
Por otro lado, el mar se observa extremadamente calmado, en el caso de tu sueño. Ambos lados -separados por el puente- están quietos. Esto lo podríamos asemejar con un posible lado activo y el otro receptivo: lo "activo" del padre y lo "receptivo" de la madre. Todo está en harmonía, no hay olas ni movimiento, todo está calmado. Podríamos hacer un símil con la carta de La Templanza, en el Tarot de Marsella; el equilibrio entre dos aguas. También coincidiría bastante la carta de "La Estrella", como movimiento vertebrador y equilibrador del "agua".
El elemento "agua" como lo permeable, lo ignorado, lo atrayente, contrapuesto, una vez más, al miedo ancestral que produce la violación de toda norma impuesta. La aceptación de los resultados como falsamente "seguros" contra la experiencia de adentrarse -y bucear- a "lo ignoto", a todo lo creativo e imprevisible que da vida nueva al "soñante"...
Ejercicio posible:
a modo de ´performance`o acto personal, actuar el sueño a la "realidad": Imaginarse -o construir, si se puede-, el pasaje estrecho de madera, actuar caminando por él, y abandonarlo a un lado y/o a otro, para caminar o sumergirse a ambos lados del agua. Experimentar las imágenes y sensaciones que lleguen...Probablemente será un inicio de cambio y un final de la resistencia personal -impuesta por los ancestros y la familia, no lo olvidemos- a todo lo normativo tóxico y generacional.


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