lunes

Lo simple y lo efectivo en "terapia"...

He de decir, en primer lugar, que no me gusta la palabra "terapia". La encuentro demasiado normativa y global y, por eso mismo, profundamente errónea (todo el mundo "da" terapia, todos recomiendan tal y cual terapia; todos nos encomendamos a este cajón de sastre/ DEsastre, y nos perdemos en lo "vacío").
Lo valioso, lo ético, lo próximo, es interaccionar con otros. Nadie se sube a ningún pedestal para "enfrentar" a un posible consultante. Quizá también por eso odio* profundamente las mesas que separan al terapeuta y al paciente (ambas palabras las sustituiría por "informante" y "consultante". Y en otras situaciones temporales futuras, podrían intercambiarse estos roles; podrían intercambiarse las posiciones y, el supuesto informante pasar a rol de consultante, y viceversa. Así no se marcan fronteras personales ni distancias; así intentamos suprimir los egos mutuos, que es cosa nada sencilla). 

Nota: puse un asterisco a la palabra "odio". Bien, así me salió. Prometo interrogarme a mi mismo el por qué de esta sensación escrita. Tiene, sin duda, una raíz profunda en mi. Quizá por eso estoy escribiendo este blog, para que salga mucha basura mental...No somos nadie.
 
Intento retomar el hilo para no perderme. Quiero hablar de lo simple y lo efectivo. 
La raíz de nuestros bloqueos se encuentra escondida muy adentro, en una especie de cofre consagrado que nadie -ni nosotros mismos- podemos abrir. Este cofre -visualmente- se halla en el diafragma, en el estómago, o en el tercer chakra, si quieren nombrarlo así. En esta región anatómica se somatizan muchos bloqueos. Es necesario, entonces, encontrar la combinación de este cofre/caja fuerte y abrirlo. ¿Cómo se accede a él? Por la vía de lo simple y de lo efectivo, o viceversa. Tenemos que ser directos y evitar los rodeos mentales, las estratagemas que el consultante va a querer mostrarnos, precisamente para evitar que accedamos al camino correcto de lo que sería el descubrimiento de su "desnudez", de su verdadero "yo". 
Nos sentimos vulnerables si nos descubren quienes somos realmente. Perdemos nuestras corazas y nuestras defensas que tantos años nos ha costado fabricar y poder, así, camuflarnos en ellas (y es que a veces, usamos distintas corazas para muchas situaciones diversas. Podríamos decir que tenemos un menú de corazas para cualquier situación que debamos enfrentar).
Y nos sentimos indefensos y vulnerables porque no nos han "visto" cuando éramos niños. La familia -siempre la familia-, la sociedad en toda su extensión, toda nuestra vida sucesiva y lineal, ha procurado que nuestro molde sea a su imagen y semejanza, y así "obligarnos" a enmascarar -en el mejor de los casos- o a castrar nuestra verdadera personalidad -lo cual es absolutamente traumático, en lo psíquico y en lo físico-.
Los que no hemos sido "vistos" en nuestra infancia tenemos la necesidad de que nos "vean" a toda costa. De esta manera "compensamos" aquel trauma pasado lo mejor que podemos e intentamos ir "equilibrando" nuestra vida para poder estar a flote; para que nuestras neurosis sean lo más livianas o llevaderas posibles.

Es necesario -como decía antes- ir directo a "lo que afecta" al consultante. ¿Qué es lo que afecta? Lo que uno siente profundamente, nada más ni nada menos. Evitar las respuestas "analizantes", turbadoras, compuestas, farragosas, etc. Y lo que uno siente es muy sencillo, lo que sucede es que, para evitar "vernos vulnerables", intentaremos siempre perdernos en frases complejas y en análisis de situaciones que no muestren la "sencilla" verdad de lo que sentimos internamente. 
¿Cómo te sientes "ahora"? Exprésalo. No me interesa tu vida ni tus relaciones cotidianas; habla de cómo te sientes y de qué sientes...Odio, pena, tristeza, miedo, rabia...Esos sentimientos primarios sí interesan. Y de aquí vamos saliendo poco a poco, vamos hallando las posibles combinaciones del cofre que guarda "lo esencial" -la Quintaesencia de uno mismo-. Y con el tiempo -a veces, en poquísimo tiempo- damos con la combinación perfecta, el cofre se abre y podemos "mutar esencialmente", y hallamos el camino del cambio verdadero.

Al César lo que es del César : Justamente hoy, antes de escribir este artículo, vi una sesión del doctor Gabor Mate, en la que enfocaba precisamente "lo simple y lo efectivo". Posiblemente él me haya inspirado lo escrito. Dejo el enlace (en inglés). Vale la pena. Ejemplifica perfectamente cómo "conducir" un encuentro y cómo el consultante (mal llamado paciente) intenta bajo cualquier circunstancia evitar que el doctor "abra el cofre"...











No hay comentarios:

Publicar un comentario