viernes

Sácalo todo, no te quedes nada...



Sácalo todo afuera, no te quedes con nada que sea "procesable". Lo "procesable" es lo que se tiene que "recapitular".
¿Qué es "recapitular"?...
 Piensa en tu historia personal, en el bagaje que has llevado; en tus asuntos turbios. Piensa en la familia: sin ella, ¿Quién eres? ¿Estarías dispuesto a echar al cubo de la basura todo lo que has sido? ¿toda tu historia?...
 Sé paciente pero no te complazcas en ti mismo. No te juzgues, simplemente "enumera", recuerda, pasa lista, "recapitula". Es eso...
 
Deja que tu imaginación divague por sí sola; no le costará nada hacerlo. Lo ha hecho siempre. Suelta las riendas que le pones y te será más fácil. 
Tu mente se irá a episodios guardados, escondidos, reprimidos. Episodios que duelen y, por eso, no han sido reconocidos. Aborda esos recuerdos y no los juzgues. Al hacerlo, te dolerá todo. Tendrás asco, miedo, angustia, temor, odio, ira...Deja que vengan estas sensaciones libremente. Contémplalas. Eso sigue siendo "recapitulación". 
No te sabotees en nada. Recapitula...
 Si sigues trabajando en ello, llegará un  momento -no planeado- en que verás todo como si fueran las dos caras de una moneda: amor y odio. O te entregas o te bloqueas.
 
No es así; ¿Cómo puedo creer en estas cursilerías? Soy un "yo" bien formado y llevo un sustrato familiar conmigo. Llevo todo un legado y una formación que "debo" respetar. Si no lo hago, no soy nada, desaparezco. Pierdo "mi " sentido. 
 Se trata de eso, precisamente. Vámonos a contracorriente, aunque sea sólo por unos momentos. ¿Qué sucede si vamos a contracorriente? Que nos liberamos de lo que hemos "sido". La montaña egoica propia se derrumba. Nos quedamos en nada. Nos convertimos en puro esqueleto; y ese esqueleto se pulveriza y desaparece. Nos convertimos en polvo.
Si enfrentamos esta sensación y logramos soportarla un rato, cambiamos de rumbo; conseguimos ir "a contracorriente". Y en eso consiste la liberación y la mutación. 

 Esta mañana me ha sucedido algo (y fue por "algo"):  
 Quería sacar el coche de mi garaje pero no pude. Había una camioneta estacionada delante de "mi" puerta que me impedía sacarlo. Esperé quince minutos hasta que su dueño llegó.
 - Perdón- me dijo-. 
 - Fueron quince minutos! - le replico yo, enojado-. 
 Aquella persona baja la cabeza, no me dice nada más, y se marcha.  
  Esta conversación ocurrió en "modo normal" o "modo egoico". Yo estaba enfadado y quería amonestar al conductor que me impedía salir. Quería que se diera cuenta de que "yo" estaba enormemente ofendido y cabreado. 
 Bien. Lo logré; objetivo cumplido. En un par de minutos logré "recapitular" el incidente:
¿Quién es el "yo" que se enoja con odio y por qué? ¿Quién es "culpable" de qué cosa? 
 Cierro los ojos y me abandono. Llegan recuerdos de infancia; broncas, malos tratos, avisos, órdenes...y una frase clave: - Tienes que llegar a las cuatro. Tardaste quince minutos!
Eres un gandul! -me dice mi padre...

 Bien. Recapitulación realizada. Estoy en el presente. Me perdono por haber actuado basándome en recuerdos infantiles. Pido perdón al señor que me obstruía la salida (se lo pido mentalmente, pues ya se ha marchado). Me conecto con mi esencia. Dejo que mi ego se desvanezca -no ofrece resistencia-. Agradezco la lección y la experiencia. 
 Sácalo todo! No te quedes nada. No eres nada...Y lo eres todo. No me volverá a pasar. Y si pasa de nuevo, lo acepto y lo reconozco con mayor rapidez, hasta que ya no haya espacio ni tiempo entre otra "afrenta" y su "recapitulación". 

 

 

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