La tendencia social desde siempre, ha sido polarizar las energías intencionadamente para promover el estado de caos personal y global. Ante este hecho, la manipulación por parte de los "Oscuros" -los que están en la sombra de todos los procesos- se hace más fácil.
Hubo una época donde no era necesario el conflicto, de hecho, no existía la palabra "conflicto". En aquellos tiempos el Ser estaba necesariamente "unificado", coexistía a nivel armónico con todo el entorno. La vivencia "natural" era la norma -sin serlo-, porque no eran necesarias las normas.
Cuando tuvo lugar lo que yo denomino "la gran distorsión", se crearon las polaridades y el Caos se generó como consecuencia querida y necesaria. La posterior "modernidad" nos trajo la confusión, las enfermedades creadas, la insatisfacción y el mal vivir: todo a propósito para el "alimento" de los "pocos" que generaron la "gran distorsión".
Así, de esta manera, y como contrapunto, se creó el "movimiento reequilibrador posicional", justamente para adormecer a la parte que colapsó todo el orden normal de las cosas y los cuerpos.
El problema fue -y es- que este "movimiento" tiene pocos adeptos, ya que exige que el nivel de inquietud y el nivel de Consciencia sean algo elevados para lo que es el nivel aceptado como normal en nuestra sociedad corrompida y desequilibrada. Ellos, los "pocos" que saben esto, se congratulan de que sea así, ya que se aseguran de que no les llegue la aniquilación por la contraparte. Saben perfectamente que, por lo menos de momento, antes nuestra coyuntura desarmonizada, no hay peligro de que su poder se vea amenazado.
Soy de la idea de que, poco a poco, la balanza se irá equilibrando y que su poder será eliminado, lográndose así, una restitución del equilibrio perdido. Todavía estamos, de todos modos, en plena crisis y en pleno estado de desarmonía. Tengamos todos paciencia, no se trata de que el bien arrase al mal, puesto que no hay ni bien ni mal. Simplemente se "equilibrarán" las tendencias y la normalidad llegará de manera natural al entorno y a las entidades psico-físicas.
Enunciaba al principio de la comunicación escrita, "el Baile Sagrado". Este no es más -ni menos- que la completa restitución del equilibrio armónico del cuerpo y de la mente. El ejemplo perfecto del "andrógino" alquímico que no necesita de ningún trabajo equilibrador ya que, él es, en suma, "todo" lo que se necesita para Ser y dejar de Ser...
El gran aliado de la distorsión ha sido la polarización energética y social (ya lo he mencionado arriba). La gran arma que tenemos es el regreso necesario a la vida natural armónica. ¿Cómo se hace esto? Logrando, exponencialmente, que cada ser preparado entienda que las polaridades son una ficción impuesta; que se entienda que la renuncia a lo femenino y a lo masculino es una necesidad para la curación propia. En este encuentro de la "equidistancia perdida" radica la propia redención.
La armonía se consigue entendiendo estas claves, aunque cada quien lo captará a su debido "tiempo consciencial".
Piensen y visualicen nuestro estado actual de las cosas: el caos reinante y el desasosiego; la necesaria y creada "polarización" personal y social. A un paso estamos del cambio. Entendamos que no somos ello: ni masculino ni femenino.
*nota. es conveniente y necesario atravesar las polaridades, manifestarse con una de ellas, o con las dos y, precísamente para abandonarlas después del trabajo "sagrado". Un ejemplo de esta distorsión lo tenemos muy cerca, y como espejo: nuestra familia, nuestros ancestros y las conductas "normales" y absurdas que nos han impuesto.
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