Y sigo con esta "nota". Es preciso hacer el ejercicio de "olvidarnos" de quienes somos. No es algo naïf, no es algo banal ni estrambótico (lo es, efectivamente, para los que son "rebaño").
La sanación -la mutación- pasa necesariamente por hacer este ejercicio. No es algo simple, puesto que nos va la vida en ello. O seguimos "ad aeternum" con lo mismo, o decidimos cambiar.
Qué sucede si decidimos cambiar? ¿Qué sucede si decidimos olvidarnos de nosotros mismos? Pues que las cadenas normales se rompen; el engranaje se rompe. La cadena viciada de lo cotidiano vuela en pedazos.
Hay precios a pagar por atreverse a realizar el cambio propuesto. Es posible que empecemos a temblar, a creernos que estamos fuera de toda cordura; estos "síntomas" serían como una crisis curativa al uso (en principio, las crisis curativas no suelen ir más allá de tres días, aunque es posible que sus efectos "suavizados" perduren algunos meses).
Aligerarnos del equipaje tóxico que hemos llevado toda una vida conlleva altos precios. Soltamos el equipaje propio y el que tenemos pegado de otros: sean ancestros ya fallecidos o gente viva.
Cada caso es particular, cada nivel de consciencia es diferente, por eso, cada caso hay que estudiarlo particularmente; no hay recetas comunes.
Entramos en los cauces de la creatividad pura y soltamos todos los determinismos y todas las normas infectas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario