Cuando te das cuenta de que le Amor lo abarca todo, es que tu mundo personal se desvanece.
Llegar a ese punto mágico cuesta trabajo; o nos imaginamos que nos cuesta, pues tal es nuestra concepción del "tiempo".
El tiempo lineal nos parece que transcurre, pero no es así. El tiempo circular es el que importa. Lo que no comprendemos con los cinco sentidos nos abruma y nos previene de "ver" más allá de nuestro ser burdo y material .
El objetivo de la Mutación esperada (la meta final de este trabajo) es la completa "anulación" del tiempo.
El Amor es lo mismo que el Tiempo. El Amor se subsume en el Tiempo. Ambos abarcan el mismo "espacio". El Ser sin Ser, el Amor por el Amor. Lo nunca concebido que se sobrepone a lo concebido.
El estado de perfecta beatitud puede emerger cuando las barreras entre lo mundano y lo inimaginable se rompen.
Los límites de la imaginación, las barreras, la pertenencia al rebaño social. La miseria, en una palabra...
¿Cómo se transgrede la miseria humana? Reconociendo que no somos nadie ni nada ejemplificado. Saliendo de esta fachada social que nos han impuesto, trascendemos nuestros límites y nuestra realidad cotidiana se esfuma. Dejamos de ver como humanos simples y empezamos a "ver" como héroes.
El trabajo del héroe es este, precisamente: la transgresión del mundo ancestral -necesariamente dual- y la asunción de la "ultra realidad"; la verdadera mutación.
Es así como nuestro mundo personal se desvanece (nuestra historia personal se cae), para no regresar jamás.
El "Héroe" que logra hacer este trabajo deja de ser un mero actor, un mero "fantasma" y empieza a "trabajar" en el mundo; y hace esto porque ya ha abandonado el que era "su mundo personal". Y así trasciende y "se trasciende" a sí mismo.
Me temo que este punto final es lo único que vale la pena, pues "todo" lo demás se desvanece de manera natural (es el regreso al "mercado" de las etapas del Zen)...

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