El pasado influye -y dicta- el futuro. El futuro -creado mentalmente- se basa en el "dictado" del pasado.
Y si nos tomáramos unas vacaciones "perpetuas"? En eso consiste la "persistencia" en el PRESENTE.
La vida lineal -el tiempo lineal- continua, sin tregua ni demora. No podemos evitar "no estar" en la cadencia temporal, pero sí nos podemos "abstraer" de esta condena. La meditación es una buena -quizá la única- herramienta para "despegarnos" de la cadena temporal de sucesos.
Todo seguirá pasando, ocurriendo, aconteciendo, pero nosotros ya no seremos los mismos. Es un "estar sin estar", un estado "brillante y lúcido" que aporta una extraña frescura...
Me he convertido en un buscador incansable de este "momento"; el único que existe, y siendo consciente de que este momento buscado, deja de existir en el mismo momento; es decir, en un momento se convierte en pasado: por eso la "inexpresibilidad" del presente y su extraña vivencia atemporal.
Vivir en el no tiempo...
En esos "momentos" de abandono, surgen la compasión y la amabilidad acerca de todo. Uno "comprende" que no es nada personal en sí mismo, a la vez que le embarga una sensación de grandiosidad insignificante. Todo lo paradójico se une en un solo instante. En ese "Instante Santo" tampoco se necesitan terapeutas; en todo caso, se abandonan los que se tengan. Uno es, simplemente, en lo atemporal...

No hay comentarios:
Publicar un comentario