sábado

Imaginación creadora. Una faceta que consideraba "enfermiza"...

La imaginación forma parte de la sanación. La imaginación "creativa"... 
El diálogo, por imaginado que sea, establece una relación entre el "yo" y el "inconsciente"; lo siento bien cierto. Me apoyo en lo leído en el libro "Psicología y Alquimia", de CG Jung.

Estaba pensando en los "diálogos" que establezco (que "me" establezco) con personas, personajes que ya trascendieron. Les pongo nombre e imagen. Me vienen a la mente "por ellos mismos"...
Lejos de discutir si son reales o no, dejo fluir el acontecimiento. Qué importancia tiene si uno "canaliza" (palabra que no me gustado nunca, por considerarla demasiado "new age"), "mediumniza" (que me lo acabo de inventar), o fantasea. Lo interesante es que la creación que uno hace, o establece, por muy bizarra que sea, si se cualifica como expansión de consciencia, puede llegar a ser hasta curativa. Y es que uno se "abre", se libera, se quita lastres normativos de encima y se "aliviana"(como dicen en México).
Regresando a Jung, en este tipo de prácticas, uno se acerca a lo "numinoso"; se "abre" -ya digo-. Uno puede experimentar hasta catarsis; diversas catarsis...
Es, pues, interesante y hasta recomendable establecer estos "diálogos" con los "de afuera"; hasta se pueden aclarar asuntos "dormidos" o perdidos en la propia genealogía, en algún ancestro que quiso decir algo pero que no pudo; o que lo dijo pero nadie lo entendió en su momento (ya dije en otra entrada anterior que los "no dichos" en la familia suelen ser un problema a resolver y algo que ayuda a romper el nudo tóxico que este problema creó, es precisamente, un diálogo "inventado").

Así es que podemos "romper" la ortodoxia de los comportamientos normativos (comportamientos sanos, que dirían los siquiatras convencionales; y digo siquiatras sin la "p", ya que no la merecen. Saco esta idea del blog erudito de César Tort, que recomiendo encarecidamente).

El ser "oveja negra" ayuda en la sanación propia. Es bueno y conveniente convertirnos en ovejas negras. Alejandro Jodorowsky los llamaría "guerreros"; está bien. A mi, el término oveja negra me convence más. 
Aprovecho también para recomendar cualquier lectura de los libros del maestro Jodorowsky, apuntando de nuevo hacia su "Metagenealogía"(ya nombrado en entradas anteriores), que esclarece totalmente el camino a seguir para actuar creativamente y ser uno mismo.

Inventemos entonces, creemos diálogos inventados, otorguémonos la licencia de la heterodoxia y realicémonos a nosotros mismos. Sigamos...

                         

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