Reconocer cuando una etapa está terminada, acabada.
Justificarse ante el cambio que supone una etapa recién terminada es lo peor que podemos hacer.
El inconsciente "sabe" perfectamente que acabó un ciclo de cosas (por llamarlo de algún modo). El consciente "resiste" y se resiste al cambio: -No puede ser que ya no tenga ganas de "x" cosas, cómo puede suceder que no me atraiga más la idea de hacer "x" cosas...Ya no soy el mismo, debo encontrar una solución, igual es que estoy enfermo.
No queremos reconocer el cambio, no admitimos ni aceptamos el viraje del rumbo vivencial.
Las resistencias a los cambios provienen tanto de nosotros mismos como de las ideas y normas a que nos sometió y nos somete nuestra familia, nuestra genealogía. Se nos impone una manera de hacer y de actuar "cuerda" y conforme a sus bases arcaicas e inamovibles: una persona (un miembro) de esta familia, de esta sociedad, "debe" mantener un comportamiento "recto", constante y sin variaciones. Una persona cuerda debe tener una conducta ortodoxa, sin altibajos, ni mucho menos extravagancias.
A todo eso estamos sometidos desde infantes. Se nos ha marcado a fuego con todo lo que "debemos" ser y hacer. Por eso nos resistimos tanto a los cambios "naturales" en nuestra vida.
Lo normal, lo natural y espontáneo se ha pervertido por parte de esta sociedad mediocre y gregaria.
O estás con nosotros -con todos- o te aislamos y te conviertes en oveja negra (discurso muy dicho y nombrado, por eso no me extiendo en el comentario).
Hace poco tiempo le comentaba a un amigo lejano (vive en Estados Unidos), con cierta melancolía y hasta quizá tristeza, el posible cambio en mi vida que no hice, ya hace mucho tiempo. Él me contestó lacónicamente: -Acéptalo...
Es buena idea -quizá hasta sea la mejor terapia-, aceptar lo que nos suceda y también lo que no nos suceda- y aceptar el cambio y la situación. Siento que es algo profundo, reparador. Aceptar no significa claudicar ni someterse a uno mismo (en este caso), antes bien es armonizarse con uno...Aceptar el movimiento, aceptar el cambio, aceptar la mutación...Y ser conscientes del "no movimiento", en momentos determinados, que deberán dar paso a ciclos cambiantes, a su debido tiempo.
Mantenerse en el propio "centro" en medio de las circunstancias...

No hay comentarios:
Publicar un comentario