Respuesta "imaginada" de CG Jung:
La bicicleta es la niñez. La bicicleta pequeña, que te queda pequeña...Insistes en viajar con la bicicleta de tu niñez. Una bicicleta antigua, con las ruedas en desuso, desinchadas; pero tú insistes en pedalear con ella, en viajar con ella. Insistes en hacer tus recorridos vitales en un vehículo que se quedó en el pasado; un pasado que ya no existe.
Olvidarse del pasado, por más tortuoso que fuera, y usar otro "vehículo" para los nuevos trayectos.
Decidirse a abandonar las experiencias de la niñez, entendiéndolas y dándoles un buen final. Sacralizar o santificar los viajes de antaño, que sirvieron antes, pero que no sirven ahora, en el momento presente.
Perdonemos las experiencias pasadas, las de nuestra infancia, veneremos a los "vehículos" que nos transportaban en aquellas experiencias, y entendamos que "ya no hay aire pasado", el aire de antaño ya salió; ya se "desinfló".
La clave es el "darse cuenta" de lo que nos transporta ahora. Santifiquemos el pasado, no lo evitemos, simplemente demos las gracias y utilicemos otro "vehículo"; un vehículo nuevo, con las ruedas firmes y con un aire lleno y renovado...
El adulto de ahora ya no es el niño de antes, y necesita un "vehículo" nuevo y adecuado a sus trayectos...
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