Un autodidacta queda -normalmente- fuera de cualquier pacto con el diablo. No existen pactos de sangre cuando se elige seguir la vía propia (otro día hablaré de esos pactos)...
Uno sabe, certeramente, que la vía propia se extinguirá con el paso del tiempo (es lo que cantaba "El Zurdo": cuando nuestra riqueza sea sólo la memoria...)
El camino del autodidacta conlleva medallas invisibles...
Le preguntaron a Bodhidarma una vez, acerca de las "recompensas" del Camino: - No hay nada, no hay premio, no hay mérito...
Es eso.
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