Los momentos de "crisis" hay que saborearlos. Duelen, es obvio, pero hay que dejar que duelan.
Si no nos entrometemos demasiado en esos momentos, y dejamos que fluyan, pierden fuerza -cuando tienen que perderla- y se inicia una nueva etapa que, necesariamente es "mental". El mental propio nos señalará la nueva directriz.
Es lo que llevo mencionando en varias entradas de este blog: movimiento-cambio-mutación.
Dejémonos mecer por el viento como si fuéramos hojas, y nos posará finalmente donde debemos estar, en el momento preciso...
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